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San Valentín

  • Foto del escritor: Ana María de la Iglesia
    Ana María de la Iglesia
  • 14 feb 2024
  • 3 Min. de lectura
San Valentín

Cada 14  de febrero el mundo celebra San Valentín, pero ¿Quién fue san Valentín? Y sobre todo, ¿Cómo llegó a Toro?
Para empezar hay que destacar que para la religión católica, San Valentín de Roma es un nombre que compartieron tres santos mártires que vivieron en la antigua Roma. Los dos primeros fueron:
·       Un obispo de la actual ciudad de Terni (Italia), donde se encuentran los restos de su cuerpo en la basílica homónima y donde cada 14 de febrero es fiesta patronal.
·       Un obispo llamado Valentín de Recia, que vivió en el siglo V y fue enterrado cerca de el Tirol (Italia).
El último de ellos es en el que nos vamos a centrar y fue un médico romano que se hizo sacerdote y que casaba a los soldados a pesar de estar prohibido por el emperador. Éste es el que está considerado como fundador de la fiesta celebrada el 14 de febrero.
Según la religión católica, casaba a escondidas a los jóvenes soldados con sus prometidas en las mazmorras de las cárceles en el siglo II, época en la que estaba prohibido por el emperador Claudio II, ya que éste consideraba que los soldados debían conservar todas sus fuerzas para luchar contra el enemigo y al estar casados, no rendían en el campo de batalla.
El emperador, al enterarse de lo que hacía Valentín, mandó capturarlo y decapitarlo. Cuenta la leyenda que los días que Valentín estuvo en prisión a la espera de su decapitación, vio que la hija del juez era ciega y rezó pidiendo que la joven pudiera ver. El día del traslado de Valentín a la plaza pública para su decapitación, éste le entregó un papel a la joven, quien sorprendida por este motivo, ya que era ciega, abrió el papel y pudo ver lo que estaba escrito “tu Valentín” como una despedida. Algunos historiadores creen que San Valentín llegó a enamorar a dicha joven.
Posteriormente, hacia el año 494 el papa Gelasio estableció el 14 de febrero para honrar a San Valentín con la idea de eliminar la festividad de lupercales, fiestas relacionadas con la fertilidad. Poco a poco, fue asimilándose la fiesta de San Valentín relacionada con la fertilidad y las lupercales quedaron reducidas hasta su desaparición.
Pero ¿cómo llegó la cabeza de San Valentín a Toro?
Se sabe que, gracias a unos documentos conservados, llegó por medio de Diego Enríquez, capellán mayor del Emperador Carlos V. Ahora bien, ¿por qué tenía el emperador la cabeza de San Valentín? Esto se debe a que el emperador sufría de migrañas y en aquella época, no había tratamiento científico para tratarlas, pero si religioso. Según la creencia cristiana, San Valentín fue decapitado y tenía poderes curativos y paliaba migrañas, jaqueca y dolores de cabeza. El papa Pablo III le regaló el cráneo al emperador para aliviar sus dolores. Tras la muerte de Carlos V, su capellán depositó el cráneo en Toro gracias a un permiso concedido un 26 de abril de 1545.

Reliquia del cráneo de San Valentín

Uno siglo después, un capellán llamado Valentín, potenció el culto a este santo y logró unos documentos en los que el Papa Inocencio XI concedía la indulgencia plenaria cada 7 años, siempre y cuando la festividad coincidiera en domingo. También estaba la Cofradía de San Valentín, una de las más importantes de la ciudad en aquella época y a la que se le otorgó jubileo.
A pesar de todo esto, se dice que hay otra reliquia, también un cráneo de San Valentín en España y está custodiado en la Iglesia de San Antón de Madrid. Además otros lugares fuera de España, también aseguran tener reliquias de San Valentín, como Dublín, Roma o Polonia.
Sea como fuere, muchas son las referencias que dan importancia a este santo en la ciudad de Toro.
·       La primera de ellas, como ya hemos hablado de ella, es la reliquia.
·       La segunda es una talla escultórica de San Valentín neoclásica realizada por el escultor Pedro León de Sedano realizada hacia 1788.
·       La tercera es una alusión a un retablo desaparecido, que según Navarro Talegón, fue promovido por la cofradía de San Valentín y la Piedad, siendo diseñado, ensamblado y entallado por el escultor local Juan Calleja hacia 1616. Y siendo dorado y pintado por Baltasar de Coca en 1617. El retablo no se conserva, pero sí se conserva una de las tablas, hoy en día encajada en el retablo de la Sacristía de la Colegiata en donde podemos ver un soldado a punto de decapitar a San Valentín que se encuentra arrodillado.
·       La cuarta y última es la existencia de una cofradía, hoy en día desaparecida, llamada San Valentín y la Piedad. En unos documentos conservados en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora, se dice que esta hermandad fue promovida por Isabel de Ulloa para el socorro de los pobres nobles de la ciudad de Toro.
 
 
 

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