Virgen del Canto, Dueña de Toro y su Alfoz
- Ana María de la Iglesia
- 7 sept 2023
- 5 Min. de lectura
Septiembre es el mes de los nuevos comienzos, algunos dicen que el año comienza este mes. Sin embargo, septiembre es el mes del nacimiento de la Virgen María. En la mayoría de los pueblos es festivo el día 8, pero ¿por qué el día 8?, ¿septiembre es el mes de María? Pues…
Según el santoral, el 8 de septiembre se celebra la Natividad de la virgen María, una celebración conocida el toda España como “las vírgenes aparecidas” asemejando el nacimiento de la virgen con estas apariciones. Por esta razón en la mayoría de los pueblos de toda España se celebra la festividad de la virgen, en la que las leyendas o historias cuentan que, pastores, labradores, obreros, etc., han encontrado tallas de ésta de manera fortuita.
Esta celebración tiene su origen en Jerusalén hacia el siglo V y era conocida como la “Fiesta de la Basílica Sanctae Mariae ubi nata est” donde hoy en día se encuentra la Basílica de Santa Ana. La iglesia original se construyó sobre un lugar en el que, según la tradición bizantina, estaba la casa donde nació la Virgen y la consagración de esta iglesia fue el día 8 de septiembre. Esta festividad fue introducida en Occidente hacia el siglo VII.

Pues bien, el 8 de septiembre, los toresanos celebramos nuestra querida Virgen del Canto, conocida como “la Dueña”, patrona de Toro y su Alfoz. Sin embargo, ¿por qué la Virgen del Canto? ¿A qué debe su nombre? ¿Por qué su veneración?
Hay que tener en cuenta, principalmente que la Virgen del Canto es una talla gótica del siglo XIII realizada en piedra arenisca, por lo que su nombre puede venir del material con el que está hecha. Aunque también es cierto que existe una leyenda en torno a su nombre que es la siguiente: la imagen fue encontrada por un labrador mientras trabajaba en sus tierras. El dicho labrador, tuvo un problema con su arado al quedar éste atorado entre la cantidad de cantos que había en el terreno, por lo que el labrador se puso a cavar para desatascar el arado y encontró la Virgen. La imagen fue llevada a la Parroquia de San Juan de la Puebla, hoy en día conocida como ermita de la Virgen del Canto. Tras adjudicarle un lugar de culto, se sucedieron diversos milagros que llevaron a la Virgen del Canto a ser proclamada como Patrona de la Ciudad de Toro y su Alfoz. Realmente no se sabe cuándo se comenzó a considerar patrona de Toro, pero en un documento del siglo XVI ya se la nombra como “La Dueña”. Además, ya en el siglo XVII, recibe donaciones por parte de las gentes de la ciudad, entre las que encontramos la corona del niño Jesús o la corona de la propia Virgen, realizadas en el siglo XVII; unas cornucopias, unos candelabros y un frontal, todos hechos en plata repujada por el afamado platero salmantino Francisco Villarroel en el siglo XVIII; y una custodia portátil, realizada a finales del siglo XVIII atribuida al platero valenciano Mariano Joan; además de otras piezas como incensario, naveta, copón, cáliz, mancerina[1], etc.
En la actualidad la imagen cuenta con una cofradía, conocida como “Cofradía de Nuestra Señora del Canto” y con la Asociación de la Corte de María Santísima del Canto, fundada en el año 1904 únicamente por mujeres.
La imagen no procesiona todos los años, pero éste, tras haber pasado la pandemia del COVID-19 y en memoria de todos aquellos fallecidos, la imagen procesionará por las calles de la ciudad. Este es un hecho que únicamente ocurre en contadas ocasiones, por hechos como el sucedido estos años, guerras, o cada 25 años. A la hora de procesionar la imagen, cabe destacar el “derecho hereditario” de cargar con ella en las procesiones. Diez son las familias que tienen el privilegio de procesionar a la Virgen del Canto, ya que así lo estipulan los estatutos de la cofradía. De tal manera que este orgullo se hereda de padres a hijos a nietos, etc. Además, las familias que pueden cargar sobre sus hombros a la imagen de la Dueña, custodian en sus casas las horquillas que se utilizan para cargar la imagen. Este privilegio fue otorgado a familias dedicadas a la agricultura. Tan importante es este privilegio que algunos de los cargadores han dejado reflejado en su testamento la transmisión del derecho a sus herederos de cargar con la venerada imagen. Sin embargo, los herederos de esta tradición, han decidido otorgar derechos también a otros toresanos que quieran cargar con la Virgen en el momento de la procesión.
Hay que destacar que, a lo largo de los siglos, la Virgen ha procesionado en varias ocasiones, entre las que podemos destacar el 8 de septiembre de 1677 cuando la imagen regreso de su estancia en la Colegiata a su ermita, tras haber terminado las obras de su nuevo camarín. Además, en 1812 fue trasladada al Monasterio Sancti Spiritus por seguridad, ya que la ermita fue ocupada por los franceses. Tres años más tarde, en 1815 procesionó para pedir el fin de la gran sequía y la hambruna sufrida hasta el momento. En 1834, volvió a procesionar tras una epidemia de cólera. En 1880 fue trasladada al Monasterio Sancti Spiritus y no regresaría a su ermita hasta 5 años más tarde, en 1885, debido al estado en el que se encontraba la iglesia. El 5 de septiembre de 1954 volvió a salir en procesión con motivo de su coronación canónica que tuvo lugar en la plaza de San Agustín. Ya en los años 70 participó en una salida junto al patrón de Toro, el Cristo de las Batallas. En lo que se refiere al nuevo siglo XXI, la imagen procesionó en el año 2004 recordando los 50 años de coronación canónica, en el 2007 regresó, tras su restauración, desde la Colegiata a su ermita y el último año que procesionó fue en el 2010 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
HIMNO A LA VIRGEN DEL CANTO
Ciñe Toro corona de Gloria enlazada con hilos de amores, con tus manos que saben a historia en sus sienes que huelen a flores.
Y al mirar la corona que encierra de su excelsa realeza el encanto toresano de Toro y su tierra, jura siempre marchar de ella en pos por tu Reina la Virgen del Canto a luchar por la Patria y por Dios.
Y al besar su corona y su manto, toresano de Toro y su alfoz, caballero te armaste del Canto, por tu Reina, tu Patria y tu Dios, caballero te armaste del Canto, por tu Reina, tu Patria y tu Dios.
A sus plantas vinieron capitanes y reyes. Toro entero en la lumbre de sus ojos se baña, y a la luz de esos ojos se forjaron las leyes que rigieron un día los destinos de España.
Toro en alto levanta a su ahijada labradora, y en el puño de oro de su espada guerrera graba tú la corona de tu Reina y Señora, y que su manto regio que te sirva de bandera.
Y al besar su corona y su manto, toresano de Toro y su alfoz, caballero te armaste del Canto, por tu Reina, tu Patria y tu Dios, caballero te armaste del Canto, por tu Reina, tu Patria y tu Dios.
[1] Pieza que consta de una bandeja circular lisa y un recipiente cilíndrico usado, en la liturgia, para contener la sal utilizada en el bautismo. En lo que corresponde a su uso civil, destacar que era una pieza de cerámica para albergar el chocolate y evitar que las damas se manchasen los vestidos.
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