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Teresa Gil. 717 años de su fallecimiento

  • Foto do escritor: Ana María de la Iglesia
    Ana María de la Iglesia
  • 4 de out. de 2024
  • 4 min de leitura



Teresa nace en Guimarães (Portugal) hacia 1250 y fallece un 4 de octubre de la era de 1348 años, según inscripción de su sepultura[1].
Hija de Maria Anes de Maia y de Gil Matins de Riba de Vizela[2]. Se traslado a Castilla a finales de 1265, cuando su padre fue exiliado de Portugal tras ser sustituido de su puesto como mayordomo. Al llegar a Castilla, Gil Martin de Riba de Vizela se convirtió en el hombre de confianza del Rey Alfonso X el Sabio, siendo el único testigo portugués del testamento del rey.
Teresa, a pesar de no ser descendiente de la nobleza castellana, ostentó el título de Ricahembra de Castilla gracias a los favores del futuro rey Sancho IV, el Bravo, con quien tenía muy buena relación. Y gracias a ello tenía un amplio patrimonio formado por terrenos en Castilla, Valladolid y Portugal.
En lo que se refiere al patrimonio familiar, podemos destacar que, en Portugal, se asienta sobre todo en Felfueiras, Guimaraes, Penafiel, Matosinhos, Mesão Frio, Coimbra, Lisboa y Beja, además de algunas adquisiciones en Elvás, Évora y Seia. A todo esto, habría que añadir donaciones del rey y familiares.
A todos estos bienes familiares hay que añadir los que tenía Teresa en Castilla, como rentas y privilegios en Arroyo y Zaratán, así como rentas del Puerto de Morón, Alcántara, Valencia, Fermoselle, Villarino de Arias y Perena,
 
Según su testamento, mando construir el Monasterio Sancti Spiritus el Real. Destinando gran parte de esos bienes a ello, además de repartirlo también entre sus criados.
“En el nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Yo Doña Teresa Gil, estando en mi entendimiento y en mi sana memoria, ordeno mi testamento y hago mi manda a servicio de Dios y de Santa María de todos los Santos y en enderezamiento de mi hacienda.
Mando en primer lugar mi alma a Dios que la hizo y compró por su sangre bendita.
Y mando enterrar mi cuerpo en el monasterio que yo mando construir en este
testamento; en el coro de las dueñas para que les venga en mente rogar a Dios por mí, si en el momento de mi fallecimiento no hubiera en dicho monasterio lugar en el que se me pudiera enterrar, mando que entre tanto se deposite mi cuerpo en la iglesia de los frailes predicadores de Zamora, allí donde mis testamentarios tuvieren por bien que esté hasta que en dicho monasterio que yo mando construir haya lugar para mi enterramiento, […] Este monasterio sobredicho que yo, doña Teresa Gil, mando hacer, quiero y tengo por bien que se llame San Salvador”
 
La elección del sitio para construir el monasterio que había mandado hacer, la realizó María de Molina en Toro, ciudad de la que era Señora, en el lugar en el que se encontraba el fonsario de los judíos, junto a otros corrales que se expropian para llevar a cabo la obra del monasterio.
Las obras comenzaron en 1316, momento en el que se colocó la primera piedra por orden del arzobispo de Santiago, Don Rodrigo. Sin embargo, la voluntad de Doña Teresa era que se llamara de San Salvador, pero finalmente se cambió su advocación a la de Sancti Spiritus, como se conoce hasta la actualidad.
 
La relación de Teresa Gil con Valladolid tiene que ver, sin duda alguna, desde el siglo XIII, ya que en algunos documentos medievales portugueses se refieren a ella como “vizinha de Valladolid”. Valladolid en aquel siglo era una villa y Teresa Gil, vivió gran parte de su vida aquí como infanta de Portugal y Ricahembra de Castilla. Además, según un estudio llevado a cabo por Agapito y Revilla, la calle de Valladolid que lleva su nombre, data de 1369, fecha en la que fue admitido su nombre por el pueblo para identificar la calle y que se mantiene en la actualidad.

Su sepultura fue restaurada y abierta en el año 2001 y en su interior aparecieron las ropas con las que fue enterrada a su muerte. En la restauración, llevada a cabo por la Escuela Superior de Restauración y Conservación de Bienes Culturales de Madrid, iniciada en el año 2001, se decidió abrir el sepulcro, aunque en un principio solamente se iba a restaurar. Al abrirlo, encontraron el cuerpo momificado intacto a pesar de la profanación sufrida en 1868 durante la ocupación francesa. Tras este descubrimiento se decidió ampliar la intervención, restaurando también el ajuar funerario, del que el historiador José Navarro Talegón destacó que las piezas que conforman el ajuar son anteriores a 1310. La investigación del ajuar destacó que Teresa Gil era una dama portuguesa que vestía a la moda de las clases altas castellanoleonesas con tejidos que tenían influencia musulmana. Una vez restaurado el ajuar, éste estuvo expuesto en el Museo del Traje de Madrid hasta que en 2008 volvió al monasterio, donde hoy en día se conserva expuesto gracias a la Fundación González Allende, quien llevó a cabo la restauración del sepulcro. Este ajuar está formado por la saya, el vestido, los guantes, un mechón de pelo, el tocado, el velo de la cara, las ligas, la sábana mortuoria, el cojín y el pellote.


[1] Recordamos que, para saber el año del calendario actual, a la Era habría que restarle 38 y así obtendríamos el año de fallecimiento, es decir, si a la era de 1348 le restamos 38, obtendríamos que Teresa muere hacia 1310

[2] Ricohombre y militar portugués del siglo XIII, hijo de Martín Anes de Riba de Vizela y Estevainha Pais Gabere.

 
 
 

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